Guerra mediática contra Venezuela

Desde la llegada del siglo XX, la Revolución Bolivariana, ha experimentado lo que algunos han denominado una “Guerra Mediática» o de «Cuarta Generación”, que es una “consecuencia” de que los medios de comunicación privados desplazasen a los partidos políticos de oposición y se colocasen a la cabeza de una política que defiende intereses meramente mercantilistas e imperialistas.

En pocas palabras, los medios de comunicación marcaron la agenda política en Venezuela generando descontento popular, a través de propagandas anti gubernamentales, activando baterías propagandísticas contra el gobierno de Nicolás Maduro tomando como bandera filosófica el neo-liberalismo, ubicando al mercado por encima de la soberanía nacional e inclusive por encima del ser humano.

En la actualidad estos medios cuentan con el perfeccionamiento tecnológico el cual usan para mantener su gran bazar de especular, izar y explotar la información en su versión más canalla, para hacerla más atractiva al consumo.
En el 2014, el periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, se manifestó sobre la libertad de expresión en Venezuela en el foro de comunicación, (Venezuela se Respeta), en el teatro Teresa Carreño, en el cual expresó con una dosis de humor negro: “Uno abre un diario y lee: aquí no hay libertad de expresión, uno prende una radio y escucha: aquí no hay libertad de expresión, y uno prende la televisión y dicen: aquí no hay libertad de expresión”.

El escritor nos quiso decir que hay un divorcio entre la realidad virtual y la realidad real. Si no existiese tal libertad de expresión en Venezuela, difícilmente saldrían tales titulares y comentarios que continúan deslegítimando y descalificando al presidente y su equipo de gobierno en las comparsas de titulares con técnicas de desequilibrio informativo muchas de ellas ejecutan maniobras mediáticas tales como: reiteración de mentiras, manipulación de cifras, propaganda negra, efecto contaminación, calificación/descalificación, difusión de agendas políticas, falseamiento de hechos, descontextualización, construcción de matrices…una variedad de estrategias que solamente son detectadas por otros especialistas de la comunicación y quienes también estan afectados por las informaciones descontextualizadas en este sentido.

Pareciera que los medios ejercen la libertad de expresión e información sin reconocer la responsabilidad a la hora de transmitir la noticia generando un periodismo sin responsabilidad social. Muchos jefes de salas de redacción recurren en presentar un hecho de forma exagerada con la intención de crear atención y morbosidad en la población con el amarillismo y sensacionalismo, sin pensar en las consecuencias que estas deformaciones noticiosas que producen daño psicológico y moral a la población.

Diversos medios de comunicación extranjeros y del país reconocen a varios de los analistas que satanizaban al Comandante Eterno Hugo Chávez y que ahora satanizan al presidente Nicolás Maduro a través de campañas mediáticas gestadas en el seno de los cuatro jinetes de la comunicación, el objetivo principal de estas empresas es alterar a la población, alimentar el descontento popular con mentiras aderezadas y presentando y ofertando a viejos y nuevos actores políticos opositores para tratar de desacreditar y socavar bases de la administración del presidente Nicolás Maduro despreciando a los actores y políticos del oficialismo y generando un desequilibrio informativo en sus trasmisiones o comunicaciones.

En una publicación de la colección La Batalla de las ideas (2006) los escritores Iraida Vargas y Mario Sanoja lo confirman: “El objetivo de los medios es alterar la mente de los ciudadanos para lograr inducirles una imagen absurdamente disociada de la realidad concreta: un Estado nacional donde Nicolás Maduro es un gobernante ilegítimo, y, ellos, los escuálidos (oposición) los únicos ciudadanos con capacidad para tomar decisiones políticas, esta imagen constituye una realidad alienada”. Si haber vamos todavía se vienen ejecutando planes injerencistas a través de diferentes técnicas de tergiversación y manipulación mediática en Venezuela y Latinoamérica.

En Ecuador podemos apreciar como el diario El Universo calumnió al presidente Rafael Correa y que aún siguen en lo mismo, y como en Bolivia otras empresas de comunicación atacan constantemente al Presidente Evo Morales con sus contenidos descalificadores y clasistas por ser indígena, también podemos recordar el caso de Chile con el presidente Allende en 1973 con su derrocamiento y con la participación de la Sociedad Interaméricana de Prensa (SIP) a través del diario El Mercurio y su dueño que está al servicio de la SIP el cual tergiversó, manipuló y calumnió a Salvador Allende.

Es conveniente aclarar que la SIP no agrupa a periodistas, ni a trabajadores de los diarios, sino a los dueños de periódicos del continente y los intereses de multimillonarios americanos que invierten fortunas que obtienen beneficios de países Latinoaméricanos, a través de empresas trasnacionales donde su intereses reales son: hacerse dueños de los recursos económicos de cada una de esas naciones y colocar sus rentas al servicio de las arcas de estos millonarios. Por lo tanto esta organización fue creada con el único y primordial objetivo, de defender los intereses económicos y políticos de los propietarios de los medios impresos,debo destacar que éste organismo internacional que no hace vida en el país,ha generado muchos problemas en el ámbito internacional, político, económico y social de Venezuela con su intervención injerencista solicitando ayuda a los dueños de empresas de comunicación venezolanos con trasmisión de discursos subliminales lanzando misiles de papel, tinta y palabras extranjeras y mensajes alienadores a la población venezolana.

Si hacemos memoria el presidente Chávez en una oportunidad afrontó un golpe de estado fallido el 11 de abril del 2002 donde algunos medios de comunicación emitieron ese golpe de Estado en sus publicaciones o transmisiones convirtiéndose en una prueba que desestabilizó el país como parte de los planes injerencista de la SIP ya que ese tema de golpes de Estado siguen siendo la trama sutil que se discute en el seno de las empresas de comunicación que hoy día siguen transmitiendo la posibilidad de ejecutar o repetir otro golpe de Estado como la reciente propuesta ofrecida por la oposición venezolana al Presidente Nicolás Maduro de un supuesto “acuerdo para la transición” el 19 de febrero con el apoyo de varios diarios de oposición esta es otra prueba del interés injerencista de los EUA en la República Bolivariana de Venezuela.

Con el transcurso de los años, algunas empresas de comunicación se han convertido en experto practicantes de la auto-censura e intérpretes de los deseos de sus jefes de redacción, que por su parte conocen al dedillo los deseos más profundos de sus patrones: los dueños de los diarios en la región abundan los maestros de ocultar noticias o tergiversarlas dándoles un aparente de imparcialidad, tal como la cadena de noticias CNN que saca brillo a sus informes sesgados, inconexos, a veces sin sentido, pero recargados de intencionalidad política desinformadora, con la teoría y la práctica del engaño muchos medios de comunicación pretenden hacer creer a los lectores que los propietarios de algunos empresas de comunicación dicen la verdad, pero la realidad es que algunos dueños se imputan potestades de supremacía sobre las comunidades que nadie les ha concedido y actúan como que si hubieran sido distinguidos para formar parte del Estado.

Lo que estamos viviendo en Latinoamérica me parece evidente. La población venezolana es desconocedora de las estrategias y el ejercicio mediático de algunas empresas de comunicación : en Venezuela varios dueños de impresos y canales de TV siguen pretendiendo ser “serios, independientes, objetivos” pero no es así es decir, que las ideas de las clases no dominantes no logran mellas sobre la clase social dominante y que a su vez son factores de poder que además ostentan controlan o influyen sobre estaciones de televisión, radioemisoras y periódicos, a través del negocio del entretenimiento y cultura de masas, es por ello que pocos han podido ver durante mucho tiempo el desbalance del flujo de información brindado por muchas empresas de comunicación que con su labor informativa siguen instituyendo vendas ideológicas con la guerra mediática.

Para concluir, espero que el proyecto de ley para los comunicadores sea discutida en la Asamblea Nacional del Estado Venezolano ya que las trasmisiones actuales alienantes y manipuladoras de los medios, siguen en sus ejercicios de generar impulsos mediáticos que siguen patrocinando la injerencia en Venezuela, es necesario retomar esa discusión en la asamblea nacional para que la iniciativa de gestionar una nueva políticas comunicacionales.

Fuente: [Diario de Nuestra América n°4->http://www.investigaction.net/El-Diario-de-Nuestra-America-no4.html?lang=es]

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