Editorial / Bolsonaro en la encrucijada
El presidente derechista de Brasil, Jair Bolsonaro, enfrenta ahora la mayor crisis política de su mandato. Ante el ascenso desmedido de casos positivos y víctimas mortales de coronavirus, su gobierno sigue recibiendo duras críticas por su lentitud y falta de eficacia en responder a la amenaza. Sin embargo, son las opiniones de Bolsonaro y su postura en contra del confinamiento las principales fuentes de descontento.
«¿Y qué? Lo lamento. ¿Qué quiere que haga? Soy Mesías, pero no hago milagros. La vida es así», dijo Bolsonaro refiriéndose a su segundo nombre, Mesías, cuando cuestionado sobre los más de 5 mil muertos y 73 mil contagiados que lleva el país hasta este momento (29 de abril).
Bolsonaro, conocido por su escepticismo ante la nueva enfermedad, que llegó a calificar de «gripecita», reiteró que «el virus va a afectar al 70 % de la población» brasileña, lo cual «es infelizmente una realidad».
«Mañana seré yo”, agregó el mandatario, quien insiste en mantener activas todas las actividades comerciales a pesar de la pandemia. Por esta razón, Bolsonaro destituyó hace dos semanas al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, defensor de la cuarentena y otras medidas restrictivas opuestas a las tesis del presidente.
Pero, ahora, su sucesor al frente del departamento de salud, Nelson Teich, también avisa el escenario de calamidad existente: «tenemos que encarar un agravamiento de la situación. Estamos en un escenario de mayor dificultad». Sin embargo, ante las declaraciones de Teich, Bolsonaro tan solo comentó que «va a haber muertes» y «nadie negó» que eso sucedería.
En este sentido, los cálculos del Ministerio de Salud indican que el pico de la pandemia se alcanzará entre mayo y junio. Pero en las regiones del sur del país, con la llegada del otoño y el invierno, la prevalencia del virus podría prolongarse.
Hasta el momento, los estados más poblados de Sao Paulo y Río de Janeiro, en la región sudeste, continúan siendo los más afectados por la pandemia. A la par, son justos las dos zonas donde más protestas (cacerolazos) se han registrado en contra del mandatario.
Una de las figuras que mantiene su influencia en el gobierno de Bolsonaro es el ministro de economía, Paulo Guedes. Un fiel discípulo de la Escuela de Chicago, Guedes defendió la respuesta del gobierno ante la pandemia, pronosticando que “Brasil va a sorprender al mundo con la recuperación económica” y no se parecerá a países como “Argentina ni Venezuela”.
Pero el coronavirus es solo una parte de los problemas que enfrenta el presidente brasileño. La realidad política brasileña estremeció con la dimisión del ministro “estrella” de justicia y seguridad pública, Sergio Moro. Moro acusó a Bolsonaro de “interferencia política” al reemplazar el director de la Policía Federal.
El ahora ex-ministro se había convertido en una figura popular, aprovechada por Bolsonaro, por su “cruzada” anti-corrupción en el caso Lava Jato. Más tarde se vino a conocer, de informaciones filtradas, lo que ya era más que evidente: Moro (que tiene vínculos con EEUU) utilizó el aparato de justicia para armar un “show” mediático y una campaña política, con el objetivo de derrocar el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) y más tarde impedir la candidatura de Lula da Silva.
Su salida es un duro golpe para Bolsonaro, que intenta ahora hacer acuerdos políticos en el congreso y movilizando los sectores más fanáticos de su base. Mientras tanto, reaparece el espectro del “impeachment” tanto en los medios como en el parlamento.
Mientras los elementos de la izquierda más radical fueron rápidos en exigir “Fora Bolsonaro”, el centro izquierda, y el PT en particular, no han sido tan ágiles, sugiriendo que la crisis llegó más temprano de lo que calculaban.
Sin embargo, sería un error pensar que elementos como Moro, o los militares, pueden ser aliados simplemente porque en algún momento representaron un contrapeso a Bolsonaro. De igual modo, la estrategia de aliarse con el centro, diluyendo las propuestas alrededor de propuestas vagas de defender “la democracia” o “las instituciones” ya fracasó en las últimas elecciones.
El coronavirus ha expuesto de forma muy cruda las profundas desigualdades de la sociedad brasileña. El reto es construir una alternativa que priorice las grandes mayorías que siguen siendo sacrificadas en el altar del capitalismo. Tener como horizonte simplemente sacar a Bolsonaro, resultará en el mejor de los casos en un escenario sin Bolsonaro. Pero sin devolverle al pueblo su importancia y protagonismo, será solo cuestión de tiempo hasta que aparezca otro.
Breves
América Central / Deportando el coronavirus

Cerca de 20% de los casos de coronavirus en Guatemala son personas deportadas por Estados Unidos en las últimas semanas.
La administración Trump anunció la deportación de todos los migrantes indocumentados de su frontera sur en marzo por miedo a que llegaran infectados.
Sin embargo, luego de un brote entre los detenidos por los servicios de inmigración, es EEUU quien está “exportando” el virus. Washington deporta miles de personas todos los meses hacia el llamado “Triángulo del Norte” (Guatemala, Honduras y El Salvador).
Guatemala ha intentado suspender los vuelos de deportaciones, pero viene sufriendo presiones del gobierno norteamerircano. EEUU ha también deportado personas infectadas con el Covid-19 a México y Haití.
Venezuela / Nuevo ministro de petróleo
El gobierno de Venezuela designó a Tareck El Aissami como nuevo ministro “encargado” de Petróleo, sustituyendo en el cargo a Manuel Quevedo.
Asimismo, se nombró a Asdrúbal Chávez en la dirección de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Ambos hacían parte de una comisión plenipotenciaria nombrada por el Presidente Maduro para la efectiva recuperación del sector petrolero en el país.
Fuertemente golpeada por las sanciones norteamericanas, la producción petrolera ha bajado significativamente en Venezuela, de una media de 1,9 millones de barriles diarios en 2017 a apenas 796 mil en 2019.
Colombia / Protestas por comida

Los sectores populares en las principales ciudades colombianas han protestado para exigir respuestas al gobierno de Iván Duque en medio de la cuarentena.
Residentes de los barrios más pobres, como Ciudad Bolívar en Bogotá, han denunciado que el gobierno no ha cumplido con las promesas de apoyar a los sectores más pobres. En ese sentido, señalan que no pueden quedarse en la casa porque no tienen cómo alimentar a sus familias.
Analistas señalan que el regreso de la gente a la calle podrá empeorar rápidamente la crisis del salud del coronavirus. Colombia hasta el 3 de mayo tenía registrados 7973 casos, y 358 muertes.
Chile / Maquillando cifras
El gobierno de Chile ha sido fuertemente criticado después que el ministro de Salud de Chile, Jorge Mañalich, anunciara que las estadísticas nacionales de coronavirus excluirán a los asintomáticos ya que «no generan demandas» hospitalarias de ningún tipo.
De igual forma, la autoridad chilena agregó que no se considerarán como casos positivos aquellas personas cuyas radiografías o imágenes torácicas muestren una afección respiratoria similar a los contagios por covid-19.
En este sentido, la ciudadanía exigió a través de las redes sociales que se incluya a ambos casos dentro de la categoría de nuevos contagiados, al tiempo que manifestaron sus dudas respecto a la veracidad de los reportes que periódicamente ha estado divulgando el Ministerio de Salud
El Salvador / Medidas extremas en las cárceles

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció que “todas las celdas de pandilleros permanecerán selladas” para evitar que las pandillas del país sigan operando desde las cárceles tras el reciente aumento de homicidios en el país.
“Ya no se podrá ver hacia afuera de la celda. Esto evitará que puedan comunicarse con señas hacia el pasillo. Estarán adentro, en lo oscuro, con sus amigos de la otra pandilla”, dijo Bukele, quien también ordenó mezclar a los miembros de pandillas rivales en las celdas.
Ante esto, organismos de derechos humanos alertan sobre el peligro de estas y otras drásticas medidas en medio de una pandemia, como que el presidente ordenara a policías y ejército el uso de «fuerza letal» en el marco de esta nueva ola de violencia.
Entrevista
Ecuador / Nicolás Oliva: “El modelo de desigualdad resurge a través de una crisis sanitaria”
El ministro de Salud de Ecuador, Juan Carlos Zevallos, declaró que al el 60% de los habitantes del país se contagiaran con coronavirus desde ahora hasta el mes de junio. El dramático escenario, a nivel nacional y especialmente en la ciudad de Guayaquil, ha ocupado los titulares nacionales e internacionales. En conversación con Investig’Action, el economista ecuatoriano y Máster en Economía del Desarrollo, Nicolás Oliva, nos comenta la situación.
Ecuador ha sido uno los países de Latinoamérica más afectados por el coronavirus, especialmente la ciudad de Guayaquil. ¿Qué combinación de factores ha generado esta situación?
Hay otras partes de América Latina con características parecidas a Guayaquil, pero la densidad de la ciudad es alta y la desigualdad es extrema. Hay grandes barriadas de población vulnerable que vive hacinada. Además es una ciudad muy comercial y con mucho comercio informal, lo que facilita la propagación de la pandemia. Todo esto nos da una serie de factores estructurales que afectaron a Guayaquil. El modelo de desigualdad resurge a través de una crisis sanitaria.
Por otro lado, si bien Lenin Moreno y el gobierno decretaron la emergencia sanitaria más rápido que otros países, la gestión del gobierno ha sido muy mala, con información poco articulada. El mandatario tiene poquísimo liderazgo, lo que se traduce en un gabinete con muchas cabezas y un montón de complicaciones.
Lenin Moreno fue electo prometiendo dar continuidad a las políticas del gobierno anterior, pero hizo un giro total una vez en el poder. ¿En materia de salud, hubo cambios de políticas que hayan reducido la capacidad de enfrentar una pandemia como esta?
En materia de salud el presupuesto hasta 2017, cuando estaba Rafael Correa, alcanzaba los 300 millones de dólares. Lenin Moreno dejó en 2019 un tercio de este presupuesto. La reducción, la austeridad en salud, fue de grandes proporciones para el Ecuador. Entonces, la crisis sanitaria coincidió con todos los nuevos problemas: la desigualdad histórica incluso en la ciudad que se vendía como sinónimo de progreso o modernización (Guayaquil), la mala gestión institucional, y la austeridad económica extrema aplicada por Moreno.
¿Qué evaluación podemos hacer de la actuación del gobierno ecuatoriano? A pesar de la pandemia, otras “prioridades” como el pago de la deuda o el juicio contra Correa siguen firmes en la agenda.
La situación es dramática y la evaluación del gobierno de Moreno está entre las peores de la región. Además tiene una gestión de las cifras completamente desastrosa, lo que ha hecho que la comunidad internacional y la prensa se hagan eco de esta mala gestión. El ministro de salud da unas cifras, el vicepresidente otras, nadie tiene pruebas suficientes, es una guerra de relatos interna. Ahora mismo, dicen que la curva se aplana, pero aparecen nuevas cifras que muestran que los contagios se duplican. No se sabe si son cifras incompletas o mal gestionadas, hay una gran confusión en la gestión comunicacional, lo que complica la situación aún más a la ciudadanía.
Además, tras seis semanas de confinamiento, parece que los controles son imposibles de sostener. Es mucha la gente que vive del día a día y está saliendo a trabajar para poder comer. A esta crisis, hay que adicionarle el pago de la deuda. Tenemos una crisis económica grave básicamente por las políticas de Lenin Moreno. Tras tres años de austeridad y vivir de la deuda externa, hoy tiene que repagar la deuda. Se tuvo que aplazar hasta agosto 800 millones de deuda externa, pero mientras tanto no hay implementos sanitarios para médicos y la población en general. El debate es claro: la deuda o la vida. Es bastante fuerte la situación de Ecuador.
Venas abiertas: El guionista guerrillero

Héctor Germán Oesterheld fue periodista, guionista y una de las referencias argentinas de cómics.
Nacido en 1919, Oesterheld, conocido por sus iniciales HGO, fue un oponente frontal de la dictadura que se instauró en Argentina en 1976. Junto a sus hijas, se sumó al movimiento guerrillero Montoneros, donde ejerció como jefe de prensa.
HGO fue conocido por sus cómics, entre ellos el Eternauta (considerada su obra maestra) y una biografía ilustrada del Che Guevara, publicada clandestinamente en la guerrilla. Fue desaparecido por la dictadura el 27 de abril de 1977, pasando por varios centros de detención, y presumido muerto el año siguiente.
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Fuente: Investig’Action