Una investigación exclusiva de The Grayzone revela nuevos detalles sobre el papel crítico que la compañía Las Vegas Sands del multimillonario Sheldon Adelson jugó en una aparente operación de espionaje de la CIA contra Julian Assange, y expone al personal de seguridad de Sands que colaboraron en la coordinación de la campaña maliciosa.
“Fui director de la CIA. Mentimos, hacemos trampa, robamos”
–Mike Pompeo, College Station, Texas, 15 de abril de 2019
Siendo co-fundador de una pequeña empresa consultora de seguridad llamada UC Global, David Morales estaba bregando en las ligas menores del mundo mercenario. Antiguo oficial español de las fuerzas especiales, Morales anhelaba ser el próximo Erik Prince, el fundador de Blackwater que apalancó su ejército por contrato a conexiones políticas de alto nivel en todo el planeta. Pero para 2016 había asegurado apenas un contrato de importancia, haciéndole la escolta a los hijos del para entonces presidente de Ecuador, Rafael Correa, y la embajada de su país en el Reino Unido.
Sin embargo, el contrato de la embajada en Londres demostró ser particularmente valioso para Morales. Dentro de la sede diplomática, sus hombres cuidaban de Julian Assange, fundador de Wikileaks y objetivo prioritario del gobierno de Estados Unidos que estaba viviendo en la sede diplomática desde que Correa le concedió asilo en 2012. En poco tiempo, Morales se dio cuenta de que tenía entre manos una oportunidad grandes ligas.
En 2016, Morales tomó, solo, el primer vuelo disponible a una feria de seguridad en Las Vegas, con la esperanza de amarrar nuevas chambas mercadeando su papel de guardián de Assange. Días después, volvió a la sede de la compañía en Jerez de la Frontera, España, con noticias emocionantes.

David Morales, el CEO de UC Global (izquierda) en una feria de seguridad en Las Vegas en 2016
“A partir de ahora, vamos a jugar en primera división”, les anunció Morales a sus empleados. Cuando un co-propietario de UC Global le preguntó a Morales qué quería decir, respondió que se había pasado al “lado oscuro”, una referencia aparente a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos. “Los americanos nos conseguirán contratos en todo el mundo”, le aseguraba Morales a su socio en el negocio.
Morales recién había firmado para custodiar el Queen Miri, el yate valorado en 70 millones de dólares propiedad de uno de los magnates del mundo de los casinos de más alto perfil en Las Vegas: el billonario ultra-sionista y mega-financista del Partido Republicano Sheldon Adelson. Ya que Adelson contaba con un equipo de seguridad sustancial asignado para protegerlo todo el tiempo, a él y a su familia, el contrato entre UC Global y Las Vegas Sands, la compañía de seguridad de Adelson, claramente era la cobertura para una sinuosa campaña de espionaje al parecer supervisada por la CIA.
Lamentablemente para Morales, el consultor de seguridad español encargado de dirigir la operación de espionaje, lo que pasó en Vegas, no se quedó ahí.
Tras el encarcelamiento de Assange, varios ex empleados descontentos eventualmente se acercaron al equipo legal de Assange para informarles sobre la falta de ética y, se puede decir, las actividades ilegales en las que participaron en UC Global. Un ex socio de negocios dijo que dieron el paso al frente al darse cuenta de que “David Morales decidió venderle toda la información al enemigo, Estados Unidos”. Se realizó una denuncia penal en una corte española y el juez ejecutó una operación secreta que culminó en el arresto de Morales.
Morales fue acusado de violar la privacidad de Assange y abusar de los privilegios abogado-cliente del editor por una corte de la Audiencia Nacional española en octubre de 2019, así como de soborno y lavado de dinero. Los documentos revelados en el tribunal, que principalmente consistía en respaldos de las computadoras de la compañía, expusieron sus perturbadoras actividades en “el lado oscuro”.
Obtenidos por algunos medios, incluido The Grayzone, los archivos de UC Global detallan una operación de vigilancia elaborada y al parecer ilegal de los Estados Unidos en la que la firma de seguridad espió a Assange, su equipo legal, sus amigos estadounidenses, periodistas, y un miembro del Congreso que presuntamente había sido despachado a la embajada ecuatoriana por el presidente Donald Trump. Incluso los diplomáticos ecuatorianos para los que había sido contratada UC Global para protegerlos fueron objetivos del anillo de espionaje.
La investigación en curso detalla operaciones negras que van desde husmear en las conversaciones privadas del fundador de Wikileaks o pescando un pañal del bote de la basura de la embajada para poder determinar si las heces que contenía pertenecían a su hijo.
De acuerdo con declaraciones de los testigos obtenidas por The Grayzone, semanas luego de que Morales propusiera entrar en la oficina del jefe dela defensa de Assange, la oficina fue vandalizada. Los testigos también detallaron una propuesta para secuestrar o envenenar a Assange. Una redada policial en la casa de Morales pescó dos pistolas con los seriales limados, junto a pilas de dinero en efectivo.
Una fuente cercana a la investigación le dijo a The Grayzone que un funcionario ecuatoriano fue robado a mano armada mientras llevaba información privada relacionada a un plan para asegurarle inmunidad diplomática a Assange.
A través de la campaña de operaciones negras, la inteligencia estadounidense parece haber operado mediante Las Vegas Sands de Adelson, una compañía que previamente se dice que había servido como frente para una operación de chantaje de la CIA hacía varios años atrás. Las operaciones formalmente comenzaron una vez que el candidato que el magnate Sheldon Adelson eligió a dedo, Donald Trump, llegó a la Casa Blanca en enero de 2017.
El New York Times, en su cobertura de la presunta relación entre la CIA, UC Global y Las Vegas Sands, alegó que “no quedaba claro si los estadounidenses estaban detrás de la puesta de dispositivos de espionaje en la embajada”. A pesar de resumir el trabajo para un “cliente norteamericano” en correos de la compañía, Morales insistió ante un juez español que el espionaje que condujo en la embajada fue realizado por completo a nombre del SENAIN, el servicio de inteligencia ecuatoriano. Incluso llegó a decirle a CNN en Español que apenas buscaba motivar a sus empleados cuando se jactó de que estaban “jugando en primera división”, luego de regresar de su fatídico viaje a Las Vegas.
Esta investigación profundizará que el papel del gobierno de los Estados Unidos en la conducción de la campaña de espionaje de UC Global, arrojando nueva luz sobre la aparente relación entre la CIA y Las Vegas Sands (propiedad de Adelson), y revelar cómo UC Global engañó al gobierno ecuatoriano a nombre de un cliente al que Morales se refería como “los amigos americanos”.
Gracias a nuevas divulgaciones de un tribunal, The Grayzone también fue capaz de revelar la identidad del personal de seguridad de Sands que presuntamente hizo de enlace entre Morales, la compañía de Adelson y la inteligencia estadounidense.
De acuerdo a documentos de la corte y los testimonios de su antiguo socio, además de los empleados de Morales, fue el principal guardaespaldas de Adelson, un israelí-estadounidense llamado Zohar Lahav quien personalmente reclutó a Morales, llevando luego la relación entre la contratista de seguridad española y Sands de forma rutinaria. Tras su primer encuentro en Las Vegas, los dos profesionales de la seguridad se hicieron amigos cercanos, visitándose mutuamente a ambos lados del Atlántico y hablando con frecuencia.
Durante la operación, Lahav trabajó directamente con Brian Nagel, director de seguridad global de Las Vegas Sands. Antiguo director asociado del Servicio Secreto y experto en ciberseguridad, Nagel fue oficialmente recomendado luego de colaboraciones exitosas con la policía federal y las agencias de inteligencia. En Sands, parecía ser el intermediario ideal entre la compañía y el estado de seguridad nacional estadounidense, así como un guía potencial para las complejas tareas de vigilancia que le fueron asignadas a Morales.
Cuando el candidato favorecido por Adelson, Donald Trump, se mudó a la Oficina Oval, la CIA pasó a estar bajo el control de Mike Pompeo, otro aliado de Adelson que parecía refocilarse en la oportunidad de llevar a cabo actos ilegales, incluyendo espiar a ciudadanos estadounidenses, a nombre de la seguridad nacional.

Pompeo delinea el ataque a Assange
El primer discurso público de Pompeo como director de la CIA, ofrecido en la sede del think tank Centro para los Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS, por sus siglas en inglés) basado en Washington, el 13 de abril de 2017, fue una de las alocuciones más paranoides y resentidas que alguna vez haya dado jefe de agencia alguna.
El ex congresista republicano por el estado de Kansas abrió su discurso con una invectiva extensa contra los “Philip Agees del mundo”, haciendo referencia al informante (whistleblower) de la CIA que entregó miles de documentos clasificados a editoriales de izquierda que revelaron detalles estremecedores de las operaciones ilegales de cambio de régimen y los complots de asesinato de los Estados Unidos en todo el mundo.
Haciendo referencia a las “almas gemelas” contemporáneas de Agee, Pompeo declaró que “la única cosa que no comparten con Agee es la necesidad de un editor. Todo lo que necesitan ahora es un teléfono inteligente y acceso a internet. En el ambiente digital de hoy en día, pueden diseminar para terroristas, dictadores, hackers y cualquiera que busque hacernos daño de forma instantánea con los secretos robados de los Estados Unidos en todo el planeta”.
El director de la CIA no disimuló la identidad de su objetivo. “Llegó el momento de denunciar a Wikileaks por lo que en realidad es: un servicio de inteligencia no estatal hostil que con frecuencia es inducido por actores estatales como Rusia”, retumbó desde el podio.
En los minutos que vinieron a continuación, Pompeo discurseó en contra de Assange, calificándolo como “narcisista”, “un fraude”, “un cobarde”. El republicano de derecha incluso citó las críticas que Sam Biddle de The Intercept le hizo al editor de Wikileaks.
Luego, Pompeo juró una campaña de contramedidas “a largo plazo” contra Wikileaks. “Tenemos que reconocer que ya no podemos permitirle a Assange y sus colegas la laxitud de emplear valores de la libertad de expresión contra nosotros. Darles espacio para destruirnos con secretos robados es una perversión de lo que sostiene nuestra gran Constitución. Esto se acaba ahora”, juró.
Aunque Pompeo dijo que reconocía que “la CIA legalmente tenía prohibida espiar a gente mediante vigilancia electrónica en los Estados Unidos”, parecía ya haber puesto en marcha un programa agresivo no sólo para espiar a Assange, sino a sus amigos estadounidenses, sus abogados y virtualmente cualquiera en su entorno inmediata. Llevada a cabo por UC Global, la campaña involucró la grabación de conversaciones privadas de los objetivos, abrir sus teléfonos, fotografiar su información personal, e incluso robar sus claves de correo electrónico.
El evidente ataque de la CIA a Assange había sido activado semanas antes, cuando Wikileaks anunció la publicación de los archivos Vault 7 de la CIA. No faltaría mucho para que el equipo de seguridad de Adelson comenzara a hacer espacio para Morales en Las Vegas.
Viaje al “lado oscuro”
El 26 de febrero, 2017, Wikileaks anunció la (forthcoming) publicación de grandes lotes de archivos de la CIA revelando detalles del jaqueo de la agencia y sus herramientas de espionaje electrónico. Una de estas aplicaciones llamada “Marble” (mármol en inglés) le permitía a los espías de la agencia implantar un código que borraba su identidad de las computadoras que habían hackeado. Otros archivos contenían evidencia de los programas que le permitía a los hackers forzar la infiltración a aplicaciones de mensajes encriptados como Signal y Telegram, y convertir a los televisores inteligentes Samsung en dispositivos de escucha.
Dos días después del anuncio inicial de Wikileaks, el 28 de febrero, Morales fue enviado de España a un hotel en Alexandria, estado de Virgina, a pocos pasos del cuartel general de la CIA en Langley. Aunque UC Global no tenía ningún contrato públicamente conocido con alguna compañía en Virginia, los documentos de la corte obtenidos por The Grayzone establecen que Morales envió correos encriptados desde una dirección IP de Alexandria y pagó la factura de un hotel local para los próximos ocho días.
De ahí en adelante, viajó constantemente, casi de forma mensual, entre España, el área de Washington D.C., la ciudad de Nueva York, Chicago, o la base de operaciones de Adelson en Las Vegas.
Estando en Washington, Morales envió correos desde una dirección IP estática desde el hotel Grand Hyatt, a apenas cuatro cuadras de la Casa Blanca.
Las publicaciones de Instagram de la esposa y compañera de viaje de Morales, Noelia Páez, resaltan la frecuencia de los mismos:

Posts de Instagram de la esposa de Morales, Noelia Páez, publicadas estando en Las Vegas el 20 de enero de 2017
Ejecutivos de UC Global comenzaron a sospechar de Morales y los acuerdos secretos que tenía en los Estados Unidos. Según sus testimonios, constantemente hablaba de su relación laboral con los estadounidenses. Pero UC Global había sido contratada por la agencia de inteligencia de Ecuador, el SENAIN, para proveerle seguridad a la embajada del país latinoamericano en Londres, no para espiar a sus ocupantes.
Se les hacía cada vez más claro que Morales estaba engañando al cliente en Quito para servirle a una fuerza más poderosa en Washington.
“Recuerdo que David Morales pidió a una persona de la empresa que le preparara un teléfono seguro, con aplicaciones seguras, así como un ordenador encriptado para sus comunicaciones con ‘los amigos americanos’, para sacar su relación con Estados Unidos del ámbito de la empresa”, recordó un antiguo empleado de UC Global.
Un ex socio de negocios de UC Global manifestó en su testimonio: “En ocasiones, cuando le preguntaba insistentemente quiénes eran sus ‘amigos americanos’, en alguna ocasión David Morales me respondía que era ‘la inteligencia de Estados Unidos’. Sin embargo, cuando le preguntaba con qué persona en concreto de la inteligencia estaba encontrándose para darles información, el Sr. Morales cortaba la conversación y me indicaba que ese tema lo manejaba exclusivamente él al margen de la empresa”.
El ex socio sospechaba que Morales estaba recibiendo pagos de la inteligencia estadounidense a través de una cuenta administrada por su esposa, Páez. “Toda vez que escuché en alguna ocasión conversaciones relativas a pagos en esa cuenta de los cuales el Sr. Morales no quería informar al resto de miembros de la empresa”.
La sospecha se tornó en ira cuando el ex socio de UC Global reconoció el alcance del subterfugio de Morales. “Esto motivó que comenzase a acusarle abiertamente, en violentas discusiones, en las cuales le reitero que una empresa de este tipo se basa en ‘generar confianza’ y no puede ‘pasar información al bando opuesto’”, recordó el antiguo asociado. Al final de varias discusiones de este tipo, contó que Morales se abrió la camisa, hinchó el pecho y exclamó, “soy un mercenario y voy a pecho descubierto”.
Un feed de cámara para Ecuador, y otro para el “cliente americano”
Dos antiguos trabajadores de UC Global y el ex socio en el negocio dijeron que Morales comenzó a implementar una operación de espionaje sofisticada en la embajada en Londres en junio de 2017. Sus testimonios fueron corroborados por correos que Morales les enviaba a los empleados que supervisaban la vigilancia.
Previo a este punto, las cámaras dentro y alrededor de la embajada en Londres eran unidades básicas de circuito cerrado de televisión (CCTV). La única función que tenían era detectar intrusos. Y lo que es más importante, no grababan sonido.
Para convertir las cámaras de instrumentos de seguridad a armas de intrusión, Morales le envió un correo a un amigo, “Carlos C.D. (espía)”, que era dueño de una empresa de equipos de vigilancia llamada Espiamos. Le informó que “nuestro cliente” pedía colocar cámaras nuevas en la embajada y que estuvieran equipadas de micrófonos ocultos.
El 27 del mismo mes, Morales le escribió al mismo empleado: “el cliente quiere el control del streaming de las cámaras, este control tendrá que estar manejado desde dos locaciones distintas”. Solicitó un servidor para almacenar por separado que pudiera ser operado “desde fuera del recinto donde está ubicado el grabador”.
Al alterar las cámaras para que pudieran ser controladas desde fuera, y equipándolas con micrófonos escondidos, Morales colocó el mecanismo para husmear en las conversaciones íntimas de Assange con amistades y abogados. También dio algunos pasos para transmitir el archivo a un servidor de almacenamiento exterior, de este modo manteniendo oculta del SENAIN ecuatoriano la operación. Las órdenes de avanzar provenían de una organización que él simplemente describía como “el cliente americano”.
Cada 15 días, más o menos, Morales enviaba a la embajada a uno de los empleados para recoger las grabaciones en DVR del archivo de espionaje y llevarlo a la sede de la empresa en Jerez, España. Algunos clips importantes fueron subidos a un servidor llamado “Operación Hotel”, que luego cambió a un sistema basado en portal web. En los casos en que el peso del DVR era demasiado grande para subirlo, Morales lo entregaba personalmente a sus “clientes” en los Estados Unidos.
En diciembre de 2017, Morales fue convocado a Las Vegas Sands para una sesión especial con los “amigos americanos”. El 10 de ese mes, envió una serie de correos desde una dirección IP estática a su equipo de espías desde el Hotel Venetian, propiedad de Adelson. Estos mensajes contenían una nueva serie de instrucciones.
“Mi localización siempre que fuera posible se maneje con reserva (especialmente mis viajes a USA)” escribió Morales un correo a sus empleados, “[porque el] SENAIN nos está investigando”.
Para limitar aún más el acceso del gobierno ecuatoriano al sistema de vigilancia instalado en la embajada, les instruyó a sus trabajadores que “no debemos de darle acceso a ciertos servicios del programa, con el fin de que no puedan visualizar quién tiene más conexiones o quién está conectado al sistema… todo debe de parecer como que [el cliente ecuatoriano] tiene acceso a ellos”.
Morales le envió a su equipo una presentación de powerpoint que contenía instrucciones para el nuevo sistema. El objetivo de las instrucciones era para crear dos usuarios por separado: un administrador para el cliente ecuatoriano sin acceso al log-in para que no fueran capaces de detectar al segundo usuario; y un log-in de seguridad por separado para los estadounidenses, que tendrían control total de los elementos del sistema de vigilancia.
Obtenidas por The Grayzone, las diapositivas estaban escritas en perfecto inglés por un hablante del idioma que claramente no era Morales.

Del powerpoint con instrucciones de vigilancia suministradas a Morales por el “cliente americano” mientras se alojaba en el hotel Venetian de Adelson en diciembre de 2017
“David Morales no tenía esos conocimientos técnicos”, dijo un especialista en IT de UC Global que recibió las instrucciones, “por lo que el documento debió haber sido remitido por un tercero. Sospecho que pudo ser la inteligencia de Estados Unidos al estar en inglés”.
Quien fuera el autor de las instrucciones del powerpoint claramente era un experto en ciberseguridad con experiencia en hackeo y espionaje electrónico. Esa persona demostró el dominio de su arte al borrar toda la metadata del documento salvo el nombre de usuario “PlayerOne”. El powerpoint al parecer fue entregado de cuerpo presente a Morales, que procedió a decirle a sus empleados que “[esta gente] me ha realizado una serie de recomendaciones que debemos de seguir… (están en inglés)”.
Dentro de la órbita de Adelson, había al menos un experto en ciberseguridad con una prolongada trayectoria de colaboración con la inteligencia y los cuerpos policiales: el vicepresidente senior y jefe de seguridad global de Las Vegas Sands, Brain Nagel.
De investigador de cibercrímenes a jefe de seguridad de Adelson
Durante su prolongada carrera en el Servicio Secreto estadounidense, Nagel trabajó como el nexo de la policía federal y la inteligencia. En 1990, Nagel no sólo sirvió como personal del anillo de protección de los presidentes George H.W. Bush y Bill Clinton: se le asignó para “trabajar con dos servicios de protección extranjeros tras el asesinato e intento de asesinato de sus respectivos jefes de estado”, dijo en un testimonio jurado en una corte distrital de los Estados Unidos en 2011. Nagel también manifestó que luego protegió al director y subdirector de una agencia federal que se negó a nombrar.
Durante ese mismo testimonio, Nagel dijo haber recibido el Medallón de la Comunidad de Inteligencia de la CIA, un premio otorgado a personal no-CIA “que han realizado contribuciones significativas con los esfuerzos de inteligencia de la Agencia”.
Como subdirector del Servicio Secreto, apareció junto al para entonces Fiscal General John Ashcroft en una rueda de prensa en noviembre de 2003 sobre el combate al cibercrímen, y testificó ante el Subcomité de Seguridad de la Nación en marzo de 2007. Aparte de esos dos eventos públicos, Nagel no ha aparecido en cámara.

Una de las fotografías públicamente disponibles del director de seguridad global de Las Vegas Sands Brian Nagel, de su testimonio ante el congreso en 2007
Mientras el público tiende a asociar al Servicio Secreto estadounidense con hombres corpulentos en trajes oscuros y lentes de aviador que susurran a su manga mientras acompañan presidentes, la agencia también funciona como el principal cuerpo de investigaciones de delitos de computación.
En noviembre de 2002, el Los Ángeles Times reportó sobre el papel de Nagel en la creación de la Fuerza de Tareas para los Crímenes Electrónicos de Los Ángeles, una enorme operación federal que ocupaba un piso completo de un rascacielos en el centro de la ciudad. Dedicado a combatir el crimen electrónico y el ciberterrorismo, la fuerza de tareas incluía al FBI, policía local, contratistas privadas de seguridad y al Servicio Secreto. La iniciativa, dijo Nagel, “era todo sobre mejorar nuestra actual asociación y construir nuevas”.
En octubre de 2004, Nagel recibió el crédito de haber derribado a una gran organización cibercriminal llamada shadowcrew.com (no tiene relación con la organización de hackers Shadow Brokers que filtraron secretos de la NSA). De acuerdo a TechNewsWorld, bajo la supervisión de Nagel, “el servicio Secreto usó implementos de intercepción, un informante encubierto y sus propios hackers para acceder a las porciones privadas del portal [shadowcrew].
Estas tácticas parecen notablemente similares a aquellas desplegadas 13 años después para espiar a Assange.
Antes de abandonar la vida pública en 2008, Nagel ayudó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) a crear el Instituto Nacional de Computación Forense. El para entonces director del DHS, Michael Chertoff, prometió que el instituto “le volteará el juego a los grupos criminales” dándole poder a la policía para emplear “las mismas tecnologías” que típicamente empleaban hackers y cibercriminales.
Dos años después, cuando Wikileaks apareció por primera vez, las unidades especiales de ciberseguridad federales que Nagel había ayudado a crear probablemente estaban en la primera línea de combate de los Estados Unidos contra el centro de distribución de información de Assange.
El guardaespaldas israelí-estadounidense de Adelson se convierte en espía intermediario
Cuando Nagel se incorporó a Las Vegas Sands como director de seguridad global, lo pusieron a cargo de asegurar el imperio financiero y político internacional que iba de Estados Unidos a Israel a Macau en la República Popular China. El director de Sands, Sheldon Adelson, posee una fortuna valorada en alrededor de 30 mil millones de dólares, lo que lo ha ubicado de forma consistente en el top 10 de la lista Forbes de los norteamericanos más adinerados.
Las actividades políticas de Adelson fueron guiadas por dos factores: su deseo de expandir sus operaciones de juego en todo el mundo, y su sionismo fanático. Está tan comprometido al autoproclamado estado judío que una vez se lamentó de haber servido en su juventud en el ejército de Estados Unidos en vez de en el de Israel.
Como amigo personal y benefactor financiero del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Adelson invirtió de su dinero en un intento fallido de evitar la re-elección del presidente Barack Obama y detener la firma del acuerdo nuclear con Irán. En 2016, se convirtió en el principal contribuyente de la campaña presidencial de Trump, ayudando a cultivar la administración más pro-Likud de la historia de Estados Unidos.
Para asegurar su protección personal, Adelson reunió a un grupo de ex soldados y oficiales de inteligencia israelíes como guardaespaldas. Al frente de su dispositivo de seguridad estaba Zohar Lahav, un ciudadano israelí que prestaba servicios como vicepresidente ejecutivo de protección en Las Vegas Sands.

Sheldon Adelson con uno de sus guardaespaldas principales
Naturalizado estadounidense, en los años 90 Lahav trabajó como administrador del consulado de Israel en Miami. Fue objeto de una controversia menor cuando el Miami New Times reportó que la ciudad de Miami lo había contratado como sargento de armas, confiándole la protección del alcalde junto a una variedad de roles indefinidos, incluyendo el de asistente personal.
Lahav volvió a verse en las noticias de nuevo en 2011, cuando nueve miembros del equipo ejecutivo de Adelson demandó a su empleador en Las Vegas Sands por negarse a pagarles horas extras. Tres de ellos enmendaron su demanda para alegar que se les negaban ascensos porque eran afroamericanos.
“El [equipo de protección ejecutiva], en sus 14 años de existencia, ha sido administrado y controlado por un equipo que ha estado compuesto exclusivamente por ex ciudadanos israelíes que son hombres blancos”, se quejaban los abogados. (Además de Lahav, la querella legal nombraba a Adi Barshishat como el israelí que ayudó a dirigir el equipo de seguridad de Adelson. En su perfil de LinkedIn, Barshishat enuncia una lista extensiva de entrenamiento en vigilancia por una “agencia del gobierno israelí”).
En la querella contra Sands, los demandantes alegaron que Lahav rutinariamente hacía chistes racialmente cargados. Uno de ellos acusó a Lahav de forzar a miembros del equipo a “transportar armas de fuego que violaban la legislación del estado” y haciéndolos operar una máquina de rayos x no registrada que ponía en peligro su salud. Dos de los guardias consecuentemente denunciaron a Adelson por causarles el “sufrir daños, incluyendo la esterilización”, al forzarlos a pasar por rayos x toda pieza de correo del billonario. Lahav también fue acusado de ordenar al personal de seguridad no comunicarse con Brian Nagel bajo ninguna circunstancia.
Sands respondió rápidamente contra los guardias de seguridad descontentos, reasignándolos a tareas humillantes del tipo policía de centro comercial. Luego, el abogado de Adelson acusó al abogado de la otra parte de antisemitismo, señalándolo de haber hostigado a Lahav con “preguntas ofensivas sobre su raza y religión”, y a la familia de Adelson. Por último, Nagel presionó para evitar que los procedimientos legales fueran filmados, insistiendo ante un juez distrital que la cobertura televisada podría “crear material viral para el uso de grupos de odio extremistas de internet y terroristas” que pudieran derivar en daños a la seguridad personal de Adelson.
Era una afirmación irónica hecha por un operador de seguridad cuya compañía de seguridad parece haber participado en una operación de espionaje altamente intrusiva y posiblemente ilegal contra Assange, varios abogados, periodistas, políticos, ciudadanos estadounidenses y diplomáticos ecuatorianos.
¿Un frente de la CIA en territorio chino?
Al momento de la demanda, la compañía de Adelson parece haber estado trabajando de forma cercana con la CIA. Un informe confidencial de 2010 realizado por un investigador privado contratado por la industria del juego detalla que el casino de Adelson en Macau era un frente de operaciones de la agencia contra China.
“Una fuente confiable ha reportado que funcionarios del gobierno