Editorial / Argentina y Brasil lanzan moneda común
Brasil y Argentina van a emitir una moneda comun llamada “Sur” para impulsar el comercio regional y reducir la dependencia del dólar estadounidense. Los presidentes Lula da Silva y Alberto Fernández afirmaron en un artículo conjunto que el instrumento permitirá reducir “costos operativos” y la “vulnerabilidad externa”.
Se trata de un proyecto complejo pero que puede ser un paso fundamental para una integración latinoamericana que refuerce significativamente la soberanía de la región. Aunque en un primer momento esté concebido entre las dos principales economías del Cono Sur, varios voceros han dejado claro que la idea es extender el mecanismo a otros países del continente.
Los trabajos preparatorios apenas empiezan, y hay muchos detalles por definir, además de una serie de retos y peligros. El concepto inicial es que ambos países sostengan intercambios comerciales en el “Sur” pero sin que eso desplace a las monedas nacionales.
En ese sentido, el comercio sería obligatoriamente medido en el “Sur”, pero los importadores y exportadores pagarían y recibirían en reais/pesos. El diseño de la moneda necesita establecer las tasas de cambio en función de diferentes factores.
Una posibilidad interesante es que se utilice otra moneda que no el dólar estadounidense como referencia, por ejemplo el yuan, teniendo en cuenta las crecientes relaciones comerciales con China. En este escenario, el dólar quedaría totalmente bypasseado.
Las ventajas inmediatas son bastante evidentes. Por ejemplo, Argentina, que tiene una onerosa deuda en manos, podrá importar mercancía de Brasil sin gastar sus reservas de moneda extranjera. De igual modo, cuando ambas naciones piensan en otros proyectos conjuntos, como un gasoducto para exportar gas de Argentina a Brasil, la nueva moneda podrá ser útil también.
Hay que recordar que esta no es la primera iniciativa de esta naturaleza. Hace más de una década, un proyecto que simplemente permitía que los países pagaran en su propia moneda, tuvo resultados modestos. Lula la clasificó como una “experiencia tímida”.
Más recientemente, cuando ambas naciones tenían presidentes de derecha (Macri y Bolsonaro), surgió una idea similar que se llamaría “peso real”. Sin embargo, en ese momento el Banco Central de Brasil frenó el proyecto.
Al pensar el proyecto más allá de Argentina y Brasil, que es lo que le daría una verdadera trascendencia geopolítica, surgen varios retos que deben ser analizados con cuidado para que la iniciativa no arranque con defectos de fabricación.
En primer lugar, ¿qué órgano va a regir la moneda? Diferentes economistas han planteado la idea de un “Banco Central” que recogería una fracción de las reservas de cada país (en determinada proporción) y cobraría un “impuesto” sobre las transacciones en la moneda única.
El concepto ya había surgido en diferentes alianzas regionales aunque nunca fue concretado. Se podría pensar en los pasos siguientes, como por ejemplo el financiamiento de proyectos de infraestructura, que abrirían nuevas posibilidades para el desarrollo de la región.
Sin embargo, luego surgen otras interrogantes. ¿Bajo qué concepto funcionaría este órgano central? ¿Cómo tomaría decisiones? El progresismo no está inmune a los cantos de sirena de la tecnocracia, y no serán pocos los que pensarán que basta nombrar a los mejores expertos y el éxito estará asegurado.
En este punto, el (mal) ejemplo del euro, una verdadera camisa de fuerzas bajo los dictámenes de un grupo de personas que no responde a cualquier electorado, es un aviso. Esto a pesar de las relativas distancias, ya que no se plantea que una nueva moneda reemplace las monedas nacionales.
Por otro lado, los gobiernos actualmente en funciones no querrán un proyecto que pueda ser deshecho instantáneamente en un eventual regreso de fuerzas de derecha al poder. Es un equilibrio delicado, pero al final un proyecto que no responda a las aspiraciones populares o será un fracaso o un mecanismo más para la acumulación de la burguesía.
Junto a la cuestión de la moneda única surgen otros desafíos, como la resurrección de estructuras de integración regional como la UNASUR. También aquí hay que aprender de los errores del pasado que permitieron que las alianzas fueran paralizadas tan fácilmente. Con una organización coherente, América Latina estaría en condiciones de negociar como “bloque” con parceros comerciales como China.
No obstante, en el fondo de la cuestión está el horizonte, la concepción de la sociedad futura en medio de un sistema capitalista que tropieza de crisis en crisis. Los gobiernos progresistas siguen aferrados a la idea de que un capitalismo razonable es posible, en alianza con una parte de la burguesía. Con precios altos de commodities es posible alimentar esa ilusión, pero no indefinidamente.
Al final, no hay cómo superar las contradicciones sin pensar más allá del capital, construyendo circuitos económicos alternativos y nuevas relaciones sociales. Redistribuir es un paso inicial e indispensable, pero fácilmente reversible. Hay que cambiar la matriz productiva y, junto con ella, la propiedad de los medios de producción. Esta es la lección más difícil, que ha sido muy poco comprendida, pero es la más importante de todas.
Breves
Venezuela / Trump planteó invadir Venezuela

El ex-secretario de Estado de EE.UU. Mike Pompeo publicó un libro donde confiesa que junto al exconsejero de seguridad, John Bolton, y el propio expresidente Trump, plantearon invadir Venezuela para provocar la caída de Maduro.
El también exdirector de la CIA explica que, tras descartar la idea, buscaron imponer un régimen de sanciones para «hacerle la vida miserable al régimen de Maduro”.
Pompeo admitió que EE.UU. entregó 1.000 millones de dólares a la oposición para llevar «ayuda humanitaria» a Venezuela. Por su parte, Bolton también admitió la participación de Washington en intentos de golpe de Estado, como la intentona militar fallida de 30 de abril de 2019.
Colombia / Colombia declarada culpable por violaciones de DDHH
El exlíder de las extintas FARC y actual presidente del partido Comunes, Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, pidió que los excombatientes sean acreditados como víctimas.
La petición surge tras la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que declaró responsable al Estado colombiano por las violaciones de derechos humanos cometidas en perjuicio de más de 6.000 integrantes y militantes del partido político de izquierda Unión Patriótica (UP).
Para Londoño, esos crímenes no solo afectaron a los más de 6.000 asesinados y desaparecidos, sino que provocaron un retorno a la lucha armada que se prolongó por más de 25 años.
Chile / Boric propone empresa estatal de litio

El presidente chileno, Gabriel Boric, anunció que su gobierno está trabajando en «crear una empresa nacional de litio».
Boric resaltó que Chile tiene todo el derecho y el deber de poder ser partícipe de lo que genera esta industria “y lo hará mediante una exploración y explotación estatal”.
Chile posee yacimientos de materias primas, como el hierro, el cobre, el zinc, el plomo y, también grandes reservas de litio. Un gran porcentaje de las reservas mundiales de litio se encuentra en Suramérica, en Bolivia, Argentina y Chile. El metal se usa para todo tipo de baterías, desde teléfonos celulares a carros eléctricos.
Costa Rica / Terrateniente condenado a 22 años de cárcel
Un tribunal costarricense condenó al terrateniente Juan Varela a 22 años de prisión por el asesinato del activista indígena Yehry Rivera en febrero de 2020.
Rivera, un líder de la comunidad Brörán, murió por un disparo en la espalda en medio de disputas de tierra entre grupos indígenas y terratenientes en la nación centroamericana.
En 1977, Costa Rica aprobó legislación reconociendo el derecho a la tierra de comunidades indígenas en 24 territorios. Sin embargo, la ley nunca fue implementada, llevando a grupos como los Brörán y los Bribri a tomar la iniciativa, ocupando terrenos y entrando en conflicto con terratenientes.
Brasil / Victorias para Lula en el Congreso

El gobierno brasileño de Lula da Silva celebró victorias parciales con la reelección de los actuales presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados.
En ambos casos, coaliciones donde participó el Partido de los Trabajadores (PT) lograron derrotar candidatos apoyados por el ex-presidente Jair Bolsonaro.
Con minorías en ambas cámaras, el gobierno de Lula enfrenta desafíos para avanzar en su agenda legislativa. El PT pretende introducir enmiendas constitucionales que permitan cambiar el régimen tributario.
El nuevo gobierno ha introducido decretos temporales para reforzar los subsidios a las familias más pobres, así como reducir los impuestos sobre los combustibles.
Entrevista
Perú / Romain Migus: “Dina Boluarte lleva más muertos que días en el poder”
El pueblo peruano lleva semanas en movilización permanente, exigiendo la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y nuevas elecciones legislativas. En esta entrevista, hablamos con el periodista e investigador Romain Migus, quien se encuentra en el Perú, sobre las protestas y todo lo que está en juego en la nación andina.
El pueblo peruano lleva casi 2 meses en movilización permanente contra el gobierno de Dina Boluarte conformado después del golpe parlamentario de diciembre. ¿Cuál es el clima en este momento en las calles del país?
El país está en movilización constante desde el 7 de diciembre, día del golpe contra Castillo. Hubo una especie de tregua en navidad para que los pequeños comerciantes y todo el sector informal pudiese beneficiarse de las ventas navideñas, pero el movimiento volvió el 4 de enero y no ha parado desde entonces.
En el interior, sobre todo en el sur, la situación está todavía muy tensa, con muchísimos bloqueos de vías. El país está en gran parte paralizado y muchas delegaciones de provincia han llegado a Lima para hacer escuchar su voz, por lo que hay marchas diarias en la capital. En este momento ya son 57 personas asesinadas por la policía o el ejército desde que Dina Boluarte asumió el poder. Es decir, lleva más muertos que días en el poder. Perú está realmente convulsionado, pidiendo su renuncia, el cierre del Congreso, nuevas elecciones, una Asamblea Constituyente y libertad para Pedro Castillo.
Boluarte ha rechazado los llamados a que renuncie y disuelva el parlamento. Además de la represión, ¿qué estrategia tiene en el largo plazo? ¿O más ampliamente, cuál es el plan de las élites en este momento?
Desde que ganó Castillo, las élites se aliaron para no dejarlo gobernar. Hubo una alianza real de los poderes económicos, judiciales, legislativos y mediáticos que luego consiguió a un traidor interno, la figura de Dina Boluarte, que empezó a complotar desde meses antes del golpe de Estado. Hubo voces del sector empresarial que abiertamente llamaban a apostar por ella para el futuro del país.
Entonces, yo creo que ella en su ingenuidad y su afán de poder delirante, Boluarte pensaba que podía llegar al poder y gobernar con una tecnocracia de centro. De hecho, una parte de la izquierda peruana moderna, urbana, de clase media la respaldó antes que empezara la represión. Además, recordemos que Perú ha conocido seis presidentes en seis años, de los cuales solamente dos han sido electos por voto popular. Los apoyos concretos de esta señora fue un sector de la federación patronal, la extrema derecha y ultraderecha mayoritaria en el parlamento y el poder judicial/mediático.
Hoy Dina está totalmente sola y aislada, no puede salir de las cuatro paredes del Palacio, está desconectada de la realidad. Una parte del bloque de la ultraderecha quiere aprovechar la situación para adelantar elecciones, también la federación patronal que había apoyado el golpe contra Castillo hoy en día llama a la reconciliación nacional. El turismo, el sector minero y agroexportador están mal por los bloqueos en las calles entonces pierden dinero y eso explica su relativa moderación actual. Por otro lado la iglesia, que no es un sector muy monolítico, también ha hecho críticas.
Además, el gobierno actual está aislado a nivel internacional. Tanto los países del ALBA como México, Bolivia, Argentina y Colombia no la reconocen. Hasta Boric la crítico en la última cumbre de la CELAC y aunque EEUU complotó contra Castillo en este momento vemos algunas voces, entre políticos y medios, criticando la represión en Perú. Dina no la tiene fácil y la situación es de mucha incertidumbre en este momento.
Hemos visto movilizaciones en una cantidad de regiones, algunas de ellas hasta Lima. Sin embargo, ¿hay perspectivas de unificar los diferentes frentes (sindical, indígena, etc.) hacia acciones y demandas coordenadas? En otras palabras, ¿hay alguna organización, existente o en construcción, que pueda canalizar la lucha?
Por primera vez en Perú las reivindicaciones son las mismas en cualquier lugar y rincón del país y son políticas. Hay 4 puntos comunes: renuncia de Dina Boluarte, cierre del Congreso y nuevas elecciones, convocatoria a una Asamblea Constituyente y libertad para Pedro Castillo.
Además, el pueblo se moviliza a través de organizaciones que no son las estructuras tradicionales de la política (partidos y sindicatos). Son organizaciones de base, de barrios, de vendedores de mercado, mototaxis, sector informal, maestros, ronderos, campesinos, etc, el pueblo que ha sido totalmente marginalizado y que constituía el caudal electoral de Pedro Castillo, todos por fuera de la estructura del sistema.
Esto es increíble pero es un problema también porque no hay ningún líder que capitalice eso, es un proceso en construcción. La gente está muy clara de que detrás de la crisis actual hay problemas estructurales, que son más de 200 años de expolio, ya viven en una pobreza enorme aunque el país sea rico en recursos naturales. En este momento hay asambleas populares por todas partes para discutir el proyecto de refundar el país. Ya Perú entró en un proceso constituyente que seguramente durará varios años para desembocar en una Carta Magna que supere la injusticia que existe en el país.

Venas abiertas / Rebelión del 4F
El 4 de febrero de 1992, el teniente coronel Hugo Chávez encabezó una insurrección cívico-militar contra el gobierno neoliberal de Carlos Andrés Pérez, apoyado por Estados Unidos.
Venezuela en ese entonces enfrentaba una terrible crisis política, social y sobre todo económica, con el país sometido a un paquete de austeridad fruto de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
El alzamiento fracasó, pero Chávez asumió la responsabilidad y llenó al país de una esperanza de cambio. Luego de dos años en la cárcel, Chávez se lanzó a la escena política, y su victoria electoral en 1998 abrió una nueva etapa en la historia de Venezuela: la Revolución Bolivariana.
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Fuente: Investig’Action